Algunas consideraciones sobre el carbofrío

En diversas publicaciones entre ellas INDUSTRIAS PESQUERAS, he preconizado el empleo del "carbofrío", hielo seco o anhídrido carbónico sólido, para la conservación y transporte de las sustancias alimenticias. No pretendía con ello más que llamar la atención de los usuarios del frío sobre los nuevos sistemas de refrigeración, en la actualidad no muy conocidos en España, y que, en algunas ocasiones, pudieran resultar más favorables a sus intereses. Consecuentemente con estas ideas, me encuentro, hasta cierto punto, en la obligación de dar la réplica adecuada a los conceptos vertidos por M. Robert Billardón, en el artículo titulado Los transportes de pescado en avión y el carbofrío que, traducido de la revista francesa La Pêche Maritime, aparece en el número de INDUSTRIAS PESQUERAS del mes de octubre de 1947. Me parece muy bien que se admitan toda clase de opiniones en asunto tan interesante como el de la refrigeración de la pesca. Y que se discuta sobre ellas. De la discusión puede, algunas veces, salir la luz en forma de ideas aprovechables. Pero, tratándose del hielo seco, además de las razones de orden técnico en pro o en contra de su empleo, que cada uno debe exponer según sus conocimientos y su criterio personal, existen otras de una pureza más discutible, que pueden obligar a adoptar determinadas posturas a los que tratan de defender intereses, desde luego muy respetables, pero que acaban por desorientar a las personas que admiten de buena fe las ideas que reflejan. Todo lo que represente un intento de sustituir, total o parcialmente, algo de uso corriente por otra cosa que, según el parecer de los partidarios de la sustitución, presente más ventajas, ha de encontrar una oposición sistemática en los sectores interesados, por la índole de su comercio o industria, en que el producto que se trate de eliminar o reducir las ocasiones de su empleo, no pierda su preponderancia. En este caso particular de la refrigeración, no puede pensarse seriamente que el "carbofrío" vaya a desplazar de una manera radical y en plazo breve al hielo de agua; pero lo que es indudable es que se le teme y, ese temor ha sido uno de los obstáculos más importantes que ha encontrado el hielo seco para el desarrollo de su fabricación en nuestro país con la amplitud que merece. Por todo esto, las opiniones favorables o adversas a su empleo como refrigerante, hay que analizarlas con cuidado para cerciorase de que, debajo de ellas no se oculte algo. Dios me libre de suponer que el artículo que voy a comentar forme parte de una campaña negativa por los motivos que se han indicado. Aunque contiene algunos errores y se exponen en él ideas un tanto atrasadas con relación al momento actual del hielo seco, puede perfectamente estar escrito todo ello con absoluta buena fe.

TRANSPORTES EN AVIÓN


Conformes en que el transporte de pescado en avión resulta muy caro. En América se utiliza este sistema en muchas ocasiones y a base de "carbofrío" como refrigerante; pero no cabe duda de que ha de quedar reducido a aquellos casos en que interese surtir de pescado fino a determinados mercados que los paguen bien y en donde lo importante es la calidad de la mercancía, siendo secundario el precio. Desde España, pueden remitirse en avión a los mercados americanos, valiéndose del hielo seco, ciertos ejemplares de nuestros mares, finos y sabrosos, desconocidos allí, en la seguridad de que los precios de venta compensen sobradamente todos los gastos del transporte. En cuanto al acondicionamiento de la pesca en los aviones y demás operaciones indispensables, todo está perfectamente estudiado y resuelto en la actualidad, sin que nada de ello presente dificultad alguna.

EL HIELO SECO EN EL MUNDO

Desde luego, a pesar de contar Francia con doce o catorce fábricas de "carbofrío", según los datos de antes de la guerra, casi todas ellas formaban parte de una misma empresa, La Carbonique Francaise, que se ha limitado a lanzar al mercado pequeños aparatos para la utilización de ese producto, sin que esta agrupación industrial, ni ninguna entidad oficial, ni particular hay entrado a fondo en serias investigaciones sobre el nuevo elemento frigorífico. De Francia por consiguiente, no es probable que nos llegue ninguna nueva idea que sirva de base para nuestros estudios sobre ese asunto. Las naciones que prestaron siempre más atención al "carbofrío" fueron Norte América, Alemania e Italia. En Sigmaringen (Alemania), radicaba la sede de las investigaciones internacionales sobre el hielo seco y, en esa población, se publicaba una revista mensual titulada Da Trockneis, que se editaba en idioma alemán con ese nombre, y en idioma inglés con el de The Drylce. Esta revista tenía como misión exclusiva el estudio de todo lo que se relacionaba con el hielo seco, y en sus páginas aparecían las experiencias realizadas y resultados obtenidos en todos los países. Terminada la guerra, es únicamente Norte América la nación que, por sus grandes recursos económicos y su depurada técnica, puede darnos normas sobre las posibilidades del producto que nos ocupa. Es de allí, si acaso de donde nos tiene que llegar la luz y no de Francia, sin que esto quiera decir que no estén capacitados los técnicos franceses y también los españoles, para adelantarse en algunas ocasiones a los americanos. 

Fuente: www.industriaspesqueras.com    -    Leer noticia completa aquí